lunes, 2 de mayo de 2011
domingo, 1 de mayo de 2011
La utopía de la vida.
Y la vida me sorprende
y la vida me estremece
y la vida me hace llorar
y la vida me hace reír
y la vida me enseña
que el hombre muere
cuando olvida.
Y la vida en definitiva
me muestra la verdad
la verdad de mi utopía.
ÁSH
y la vida me estremece
y la vida me hace llorar
y la vida me hace reír
y la vida me enseña
que el hombre muere
cuando olvida.
Y la vida en definitiva
me muestra la verdad
la verdad de mi utopía.
ÁSH
Corre rojo que te cojo!!!
Memoria mia
La fuerza que me empuja violentamente hacia delante, es la misma que me obliga a recordar lo que otros olvidaron. Memoria insurrecta descarga rabia en cada rincón de mi consciente, y la palabra que es rebeldía, poco a poco, vida a vida, recompone las verdades que nos ocultaron. Es cierto que esta misión, me hace permanecer alrededor de vustras realidades anodinas. Vosotros, podeis seguir en vuestra gran mentira.
ÁSH
martes, 26 de abril de 2011
¡Qué alegría mi hermano!
Qué alegría mi hermano
tengo yo en el alma
por haberte encontrado,
por haber conocido tantos hombres,
tantas mujeres de gallardo calado.
Sé que si llega la hora
muchos estarán preparados,
nacieron con corazones
más grandes que el cielo estrellado.
Comprendo que el mundo es así,
muchos están embobados
absortos en sus madrigueras
escondidos en sus vidas de barro.
Pero con que haya cinco,
que se cuenten
con los dedos de la mano
la esperanza será nuestra
nuestro será, el carro dorado.
Carlos Serrano Hermo
lunes, 28 de febrero de 2011
MIGUEL HERNÁNDEZ. Pasiones, cárcel y muerte de un poeta.
Prisión Provincial de Torrijos. 4ª y 3ª galería.
Miguel es encerrado en la cuarta galería, primera sala, de la cárcel madrileña. Allí se va a encontrar, entre otros, con el poeta Germán Bleiberg; pero el grupo al que se vio más unido durante aquellos meses de estancia en lo que había sido Cuartel de Tropas Transeúntes fue el formado por Fernando Fernández Revuelta, capitán del ejército republicano y corresponsal durante la contienda del periódico El Socialista, Gerardo Gónzalez, José Luis Villa, el abogado y político Fidel Manzanares Muñoz y Luis Rodriguez Isern, miembro de las Juventudes Socialistas Unificadas y de la FUE. Este último habría de convertirse , tras su pronta salida de prisión, en el más fiel mensajero del poeta y en su contacto continuo con el exterior. “ Yo iba todas las semanas a verle y a llevarle la ropa limpia y comida, al mismo tiempo, recogía la ropa sucia y cacharros de la semana anterior… Yo iba los lunes a ver a Miguel, así que tenía que ir a ver a Vicente Aleixandre durante la semana, porque sí no, no tendría que contarle. Como Vicente Aleixandre estaba enfermo siempre, me tenía que interesar por su salud y contárselo a Miguel… El hombre siempre me recibía inmediatamente y no me hacía esperar… Yo le decía, don Vicente, a ver cuándo va usted a verle”.
Desde su llegada a la cárcel de Torrijos, Hernández concentra todos los esfuerzos en contactar con aquellos amigos que puedan interceder por su libertad. En espera de los avales escribe con toda urgencia a Cossío para que haga por él cuanto esté en su mano: “ Es preciso que hagas por verme en Torrijos, donde me retienen desde hace varios días. Nuestra familia de Orihuela no sabe dónde me encuentro aún y te pido veas a Morla, a tu hermano, a quien sea, para verme junto a Jesefina, que me necesita más cada día, pronto. Fuerza un poco tu tranquilidad por mí, o es seguro que no saldré de aquí hasta que no se aclare mi actitud honrada, y esto puede ser cuestión de mucho tiempo. Tú puedes ayudarme a salir rápidamente y no debes dejar de hacerlo… José María, por nuestra amistad, nuestra familia y nuestra poesía , insisto en pedirte esta gran favor”.
José Luis Ferris.
jueves, 24 de febrero de 2011
Te quiero porque te quiero
Te quiero porque te quiero
porque quiero quererte
y más te quiero si tú,
me dices que me quieres.
Te quiero porque te quiero
desde los pies a la frente,
a tus costados yo quiero
a tus ojos, a tus sienes.
Te quiero sin disculpas
a ratitos y siempre
por la mañana te quiero
y cuando todos duermen,
te quiero porque te quiero
y porque quiero quererte
y no hay más verdad
en mi vida
que la vida que te quiere
y esa suerte dichosa
que es la suerte de tenerte.
Á.S
miércoles, 16 de febrero de 2011
Este sueño que no duermo.II
Se me han caído los ojos
al fondo de tus besos
se han copiado tus dientes
en la piel de mi cuello
han vuelto a latir mis labios
que te rozan a oscuras
juntos, apretados.
Se me ha gastado la proclama
la revolución por hacer
la justicia que tocaba
se me han agotado los recursos
que me distraen del todo
que se ha convertido en nada.
Tú, eres la calma.
Lo que viene de ti, lo escondo yo
entre el pecho y el alma
lo protejo con mis costillas
lo defiendo sin armas
con mis dientes y mis puños
a mordiscos o patadas.
He recogido nervios, rayos
una tormenta de ruidos
que he bajado al estómago
que he disimulado
he memorizado tu gesto
cuidado tu sueño
dormido a tu lado
tú, te mantienes precavida
por si acaso.
Yo, sólo tengo sed, entonces te bebo.
Buscame en este sueño que no duermo
te espero.
al fondo de tus besos
se han copiado tus dientes
en la piel de mi cuello
han vuelto a latir mis labios
que te rozan a oscuras
juntos, apretados.
Se me ha gastado la proclama
la revolución por hacer
la justicia que tocaba
se me han agotado los recursos
que me distraen del todo
que se ha convertido en nada.
Tú, eres la calma.
Lo que viene de ti, lo escondo yo
entre el pecho y el alma
lo protejo con mis costillas
lo defiendo sin armas
con mis dientes y mis puños
a mordiscos o patadas.
He recogido nervios, rayos
una tormenta de ruidos
que he bajado al estómago
que he disimulado
he memorizado tu gesto
cuidado tu sueño
dormido a tu lado
tú, te mantienes precavida
por si acaso.
Yo, sólo tengo sed, entonces te bebo.
Buscame en este sueño que no duermo
te espero.
miércoles, 9 de febrero de 2011
Este sueño que no duermo.I
Se me han caído los ojos al fondo de tus besos. Se han copiado tus dientes en la piel de mi cuello, han vuelto a latir mis labios, que te rozan a oscuras, juntos y apretados.
He recogido nervios, rayos, una tormenta de ruidos, que he bajado al estómago , que he disimulado. He memorizado tu gesto, cuidado tu sueño, dormido a tu lado. Tú te mantienes precavida, por si acaso. Yo, sólo tengo sed, entonces te bebo.
Buscame en el sueño que no duermo, espero.
ÁS
sábado, 5 de febrero de 2011
La Nueve. Los españoles que liberaron París.
La mayoría de los hombres que componían La Nueve tenían menos de veinte años cuando cogieron las armas por primera vez en 1936, para defender la República española. Ninguno sabía entonces que los supervivientes ya no las abandonarían hasta ocho años después. Casi todos aquellos soldados llegaron de África desde campos de concentració franceses, donde habían sido internados al final de la Guerra Civil. En esos campos les habían propuesto enrolarse en la Legión Extranjera o la vuelta a la España franquista. Ninguno lo dudó. Diseminados por África en las tropas regulares de Pétain, muchos desertaron para irse con Leclerc en cuanto éste organizó el ejercito de la Francia Libre. Con él lucharon y vencieron en todas las batallas, incluida la derrota de los invencibles del África Korps y los tanques del Mariscal Rommel. Cuando el general Leclerc formó la famosa Segunda División Acorazada, los españoles componían ya una fuerza importante es su ejército. Casi todos fueron reagrupados en un batallón compuesto por cuatro compañías, cada una con más de un tercio de españoles, salvo La Nueve, española por excelencia y en la que incluso la lengua oficial y el mando eran españoles. Con la tropas del general Leclerc, La Nueve se preparó en África e Inglaterra, desembarcó en Normandía, liberó París, sufrió los más duros combates para liberar Alsacia y su capital Estrasburgo y consiguió llegar hasta el mismisimo búnker de Hitler, en Berschtesgaden. Durante toda la contienda, en cada tumba de los compañeros desaparecidos, los españoles colocaron siempre una pequeña bandera republicana.
EVELYN MESQUIDA
jueves, 3 de febrero de 2011
La espera.
Me apresuro en arrancar las hojas del calendario, rasgo los números, cada pedazo, en un ritual diario me acerca a ti, la espera se hace insoportable, llega la noche, luego otra, otra …
A escondidas leo palabras de ti, con eso, la espera se hace más llevadera, menos espera. Pronuncio tus palabras despacio, en voz alta, con un ligero deje tembloroso. Ayer domingo descansé, hoy lunes me llevan los demonios. ¿ Qué acontecerá en tu proximidad?.
viernes, 21 de enero de 2011
Desengaño
Creí, que este cosquilleo que de nuevo me recorría la espalda, sacudiendo a su paso todas las entrañas, era su amor, que en bocanadas de azulado aire, hasta el corazón llegaba. Me confundí, de bruces dí con la crueldad de sus palabras. Ni amor, ni pasión, ni nada de nada.
Á.S
miércoles, 19 de enero de 2011
Sputnik, Mi amor.
A los veintidós años, en primavera, Sumire se enamoró por primera vez. Fue un amor violento como un tornado que barre en línea recta una vasta llanura. Un amor que lo derribó todo a su paso, que lo succionó todo hacia el cielo en su torbellino, que lo descuartizó todo en un arranque de locura, que lo machacó todo por completo. Y, sin que su furia amainase un ápice, barrió el oceano, arrasó sin misericordia las ruinas de Angkor Vat, calcinó con su fuego las selvas de la India repletas de manadas de desafortunados tigres y, convertido en tempestad de arena del desierto persa, sepultó alguna exotica ciudad amurallada. Fue un amor glorioso, monumental. La persona de quien Sumire se enamoró era diecisiete años mayor que ella, estaba casada. Y debo añadir que era una mujer. Aquí empezó todo y aquí acabó (casi) todo.
HARUKI MURAKAMI
lunes, 17 de enero de 2011
Te imagino y descubro
Isabel
Me pareció reconocerteen toda tu persona
sin embargo, no eres tú
la que veo
si acaso huella
el hueco que dejas
recuerdo de ti si
pero no tú.
Ahora, te imagino
y descubro
te miro dentro, desde fuera
reparo en tu gracia
estudio el alma de tu boca
que no es mía
repaso lecciones de ti
te escribo cien veces
sin letra
te llamo sin palabra
recorto la línea de tu curva
me entra el vértigo, contigo.
Sin embargo, no eres tú la que veo
acaso el hueco que dejas
amor de ti si
pero no el tuyo.
viernes, 14 de enero de 2011
El corazón helado
_ Éste es mi padre_ dijo_ Ignacio Fernández ´Muñoz, alias el Abogado, defensor de Madrid, capitán del Ejército Popular de la República, combatiente antifascista en la Segunda Guerra Mundial, condecorado dos veces por liberar Francia, rojo, y español-_ y en su voz tembló una emoción, un orgullo que Raquel no pudo interpretar..
Había escuchado lo mismo tantas veces, ése era su abuelo, el padre de su padre, que cantaba estoy hasta los cojones de la guerra civil, y se reía, y su hermana, que coreaba sus cantos y sus carcajadas, estaba ahora muy seria, tanto que ni siquiera se molestó en limpiarse las lágrinas que descendían despacio por su mejilla, pero eso no le sorprendió tanto como la reacción del desconocido, casi un muchacho, que se acercó a su abuelo, le tendió la mano, y se dirigió a él con un acento emocionado, el cuerpo muy derecho, la cabeza alta, un gesto de hombre adulto en la mandíbula.
_ Señor, para mí es un honor saludarle.
ALMUDEMA GRANDES
Apendice
Mesticia los ojos
ungidas las mejillas
deslizándose hasta los hombros
avanza el cáliz
de tus pupilas
Á.S.
ungidas las mejillas
deslizándose hasta los hombros
avanza el cáliz
de tus pupilas
Á.S.
jueves, 13 de enero de 2011
El sofá. Cuento de Navidad
Entre la concurrencia y el guirigay, con los presentes hablando entre sí, todos a la vez y por un casual, descubrí su espalda a medio esconder tras el tumulto. En seguida, fijé la atención en ella, tenía el cabello negro, con un corte sencillo que dejaba ver en todo su esplendor un cuello proporcionado, elegante y pálido. Estaba sentada en un viejo sofá, cruzaba las piernas elegantemente, recogiendo en ellas sus manos pequeñas y delicadas, coronadas ambas dos en su corazón, con alianzas de plata. Se agitaba con gestos coquetos y ademanes educados, sonreía siempre, con una sonrisa gruesa, descomunal, que desplegaba unos labios en una curva imposible e insoportablemente irresistible. La observaba yo con disimulo , casi en clandestinidad: Ella sacó una pitillera de charol rojo a juego con los zapatos y su carmín , se sirvió un cigarrillo que encendió en un indescriptible y magnífico hinchado de pecho. Un olor intenso y dulzón lo impregno todo, el humo denso planeaba sobre su rostro , con cada bocanada, dejaba un rastro en suspensión que a mi , me parecían llamaradas, entonces me quemé. Con un ligero quiebro de cabeza, me apuntó con sus pupilas negras, bebió despacio un largo trago de gintonic, sin dejar de sonreír se besó la mano izquierda, delicadamente, despacio. El aire que sopló después , llegó a mi hecho tornado, yo me dejé arrastrar en mil vueltas de campana, ascendí al cielo y cuando bajé, tenía una deseo incontrolable de amarla y un tremendo temblor de estómago. Me miró otra vez, se levantó y sin perder la sonrisa y los gestos coquetos salió del local, yo quedé inmóvil, abducido, no pude hacer funcionar ni un solo músculo . Desde entonces, todas las noches de Navidad, acudo a aquel local y me siento en el viejo sofá, ella, nunca más volvió por allí.
Á.S.
Quid pro quo
Donde el amor llega, llega el odio corriendo, da igual si llega uno o llega el otro primero.
Los separan pasos, que nadie anda sin matar antes o ser muerto.
El amor, con sus júbilos y secretos, a destiempo llega siempre, más tarde si esperas o le tienes miedo.
El odio, mudo a veces y otras tantas ciego, cuando llega mutila con garras de hielo.
Detrás del amor el odio, amor y odio me llevo.
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