martes, 4 de enero de 2011

Despiertan.

Despiertan las curvas, las rectas, despiertan los suburbios, las fábricas y los tajos, las ideas fijas, los árboles mojan de miel las cornisas en el Paseo de los Agrios. Despiertan manicomios, asilos, las celdas despiertan, corrillos de jubilados, amas de casa, algún funcionario de uniforme, los escotes, la desidia, casi todo despierta. Caen gotas de luz amarilla en los arcos romanos, la piedra bosteza, el horizonte se prolonga hasta la séptima colina, más allá, ¿ Quién sabe?.
Á.S.

lunes, 3 de enero de 2011

Te inclinas taciturna y respiras un bostezo, sudas, te tiemblan los codos y de nuevo te inclinas, te haces prisionera, te fugas y engañas y siempre regresas, vistes de niña, recuerdas el primer amor, te turbas.
Agitas los brazos cuando el tedio te atosiga, recoges tu pelo, cubres el rostro con las manos, pasa un tranvía, el mundo se agota y tú, de nuevo te inclinas.
Llegan las tardes de otoño, los castaños cortejan las rosas tardías, se cosechan esperanzas para los tiempos de hambre o cobardía, de noches largas de fiebre y pesadilla. Una mirada te busca , la otra te adivina, tú respiras un bostezo y de nuevo te inclinas.
Á.S.

domingo, 2 de enero de 2011

Como leve sonido.

...Como esta vida que no es mía
y sin embargo es la mía,
como este afán sin nombre
que no me pertenece y sin embargo soy yo;

Como todo aquello que de cerca o de lejos
me roza, me besa, me hiere,
tu presencia está conmigo fuera y dentro,
es mi vida misma y no es mi vida,
así como una hoja y otra hoja
son la apariencia del viento que las lleva.

LUIS CERNUDA. Los placeres prohibidos.

Soledad

La soledad es un rostro que se pierde bajo los puentes, se esconde en las buhardillas, se adhiere a los pasados  cuando se hacen presentes. Soledad, que palabra más corriente, por unos idolatrada, prostituida por los siguientes. Soledad, él conoce muy bien cuanta cabe bajo sus uñas, cuanta entre sus dientes.
Á.S.

Tiempo atrás.

Comparto letras reñidas, el despertar con el espinazo doblado, con la garganta rota y el pecho quebrado. Ellos no me conocen, mejor así, que no sepan nunca de mi, de debilidades o pecados. Mías las noches de embriaguez acalorada y sin vergüenza, de bruma bajo los pies, mías las nocturnidades de sangre deslizándose por la piel y el brillo en los ojos. Tiempo atrás, dediqué largas horas a buscarme, a buscar donde otros antes buscaron, innumerables veces caí abandonado  en alguna habitación sin puertas ni ventanas. Sin embargo, otras tantas estuve dispuesto a ser mirado , aunque sucumbiera después  a la voracidad  del desconsuelo.
Aprendo muy despacio, tan despacio que no sé leer su escritura ni escribir sus dictados, aprendo tan despacio.
Á.S.

sábado, 1 de enero de 2011

Y entonces viniste tú.

Y entonces viniste tú de los oscuro, iluminada de joven paciencia honda, ligera, sin que pesara sobre tu cintura fina, sobre tus hombros desnudos, el pasado que traías, tú , tan joven , para mí. Cuando te miré a los besos que tú me diste, los tiempos y las espumas, las nubes y los amores que perdí estaban salvados. Lo que yo llamaba olvido , eras tú.
PEDRO SALINAS. La voz a ti debida.

Nada.

Nada es menos que poco, nada es nada ausencia de todo, vacio. No tener nada es no poseer, si acaso, poseerte a ti mismo sin cosa alguna alrededor, en escasez absoluta, nada, ni una pizquitina pequeña  , ni a un lado ni a otro, ni dentro ni fuera, como si fuese un universo de ceros, vamos, como dije al principio , nada , que es menos que poco.
Á.S.